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jueves, 12 de enero de 2012

Enero: mes de los gimnasios y las dietas.

¡Ay, Enero! Tras el atracón navideño, los remordimientos y los propósitos para el año nuevo.
Sólo hay que ver la publicidad televisiva. Los insufribles anuncios de colonias han dado paso a los de esos aparatos de ejercicio que más parecen de tortura, las fórmulas mágicas medicamentales para adelgazar y, también, los chicles de nicotina.
Está demostrado que la única forma de perder peso y mantenerse en forma, sin efectos yo-yo, es llevar una alimentación sana y variada, aprender a comer y hacer ejercicio. Pero esto último no tiene por qué asociarse intrínsecamente con hacer deporte. Y ahí está el principal error y el problema.
En Enero (y Mayo), los gimnasios se llenan de decididos nuevos socios que buscan sentirse mejor consigo mismos, pero que, a duras penas, llegan al final del mes. Y es que, para practicar cualquier tipo de deporte, éste debe gustarte. Si no, por mucho empeño que le pongas, la batalla la tienes perdida: algo que supone un gran esfuerzo y encima no convence.
Y aquí vuelvo a lo anterior, hacer ejercicio no es necesariamente practicar un deporte, aunque éste sea fitness, musculación, etc. Caminar es un ejercicio excelente y no tiene por qué hacerse tipo deporte. Me explico: no es necesario forzarse a caminar una hora diaria, en el mismo periodo, vestido para tal fin y sólo hacer eso. Al final aburre. Pero qué me decís de ir a hacer la compra andando, recoger a los niños del colegio, descubrir nuevas zonas de vuestra ciudad que no conocéis, no sé, mil cosas...
Y aquí llega el turno de la bicicleta, no como deporte, sino siguiendo la filosofía del blog. Su uso diario y continuado (la magia no existe) os hará poneros en forma, recuperar la salud y sentiros más felices. Una persona que pedalea 20 minutos diarios tiene el mismo estado de salud que una persona diez años menor que no lo hace (según estudios holandeses) y, en los países en los que se usa la bicicleta para desplazarse, la obesidad se reduce a cotas ínfimas.
Pero pedalead para desplazaros, para ir a comprar, para ir al trabajo, para dar paseos por el campo, para quedar con los amigos, para ir al cole, al insti, en definitiva, para todo aquello que suponga recorrer distancias medias. A vuestro ritmo, sin tiempos, sin frecuencias cardiacas, sin objetivos prefijados. Relacionaos con los que os rodean, parad a hablar con los vecinos y conocidos y volved a pedalear. Todo al aire libre. No hay mejor ejercicio para cuerpo y mente que éste. Y, si al final practicáis algún deporte, id en bici. Llegaréis con las endorfinas listas para ello.
A medio plazo, vuestro estado de salud os lo agradecerá y ya no habrá vuelta atrás porque, aunque no quieras, la bici engancha.






1 comentario:

Alicia dijo...

Muy bien escrito y explicado, estoy totalmente de acuerdo contigo, un saludo!