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miércoles, 3 de junio de 2015

De carnets, matrículas y otras cosas. ¿Por qué somos tan idiotas?

Decía Forest Gump: "mi mamá dice que idiota es aquel que hace idioteces" y en este país somos muy duchos en ese tema, en hacer idioteces, en todos los ámbitos. A algún lumbreras se le ocurre la mayor estupidez en un momento de lucidez y hacemos ley de ello.
Desconozco si la noticia, que corre como la pólvora, sobre las pretensiones de la DGT de obligar a tener un carné de conducir bicicletas, que éstas lleven matrícula y que deban tener seguro obligatorio sea real o no. Pero nos tienen muy acostumbrados a dejar caer un paquete de medidas de esta índole y luego, para que veamos lo buenos que son, sólo aplicar una de ellas, para que creamos que la sangre no llega al río.
Bien, siempre nos gusta compararnos con nuestros vecinos centro y norteeuropeos, esos que utilizan la bicicleta como medio de transporte, admitido y querido por la sociedad, con reconocimiento oficial y al que se le ponen facilidades por el bien común. Veamos entonces cómo anda la situación por allí.
En los Países Bajos, por ejemplo, no es obligatorio el tener un carné de conducir en sí para utilizar la bicicleta como vehículo, pero sí es obligatorio para los escolares una asignatura de seguridad víal, centrada en el manejo de este nuestro vehículo, y que a los 8 años te permite obtener una licencia para conducir bicicletas sin estar acompañado por un adulto. Es una especie de reconocimiento de que eres suficientemente maduro como para salir a las calles solo, con el suficiente manejo de una bici y conociendo las normas de convivencia del tráfico (aquí no se enseña convivencia, sino prepotencia mecánica).

En cuanto a los seguros, son pocos los europeos que carecen de él. Según las legistlaturas son obligatorios o no, pero lo que sí son es muy recomendables. Ante cualquier percance, como con cualquier vehículo, hay una reclamación civil. A más de un extranjero le ha venido una receta de Holanda en un viaje de turismo en el que ha tenido una colisión con otro vehículo. Yo, particularmente, llevo el seguro de responsabilidad civil de ConBici. No hace daño, pero la palabra obligatorio asusta.


En cuanto a la matriculación, es algo ridículo, directamente. No ocurre en ningún país civilizado. Matriculación, ¿por bici? ¿Por dueño? Si lo que pretenden es volver a aquellas licencias anuales de circulación por las que pagabas el ámbito de desplazamiento, desaparecidas con la dictadura, pues ya estamos con el afán recaudatorio de siempre. Si, por el contrario, la medida responde a la supuesta demanda de identificarnos ante un percance, que la mano de la ley caiga primero con toda su fuerza sobre aquellos del "golpea y huye" que matan personas como si fueran perros y obtienen sanciones nimias.

En fin, que idioteces tenemos en este país para poner una tienda. Que se puede optar por otros cauces no disuasorios del uso de la bici y que, como alguien decía en FB, a tantas obligaciones, plenos derechos, infraestructura, reconocimiento como vehículo y medios materiales. Cuando esto se generalice, alguien se dará cuenta de que la bicicleta, en lugar de morder, sana.

2 comentarios:

José Hernán Yanes dijo...

Si lo piensas en términos de seguridad, puede que sirva de algo tener matrícula. Igual en estos días puedes implantarle un gps o una tarjeta nfc para saber donde está tu bici.

Bicilenta dijo...

Si lo que te preocupa es el tema de robos y demás, para eso existe el biciregistro. La matriculación es una forma recaudatoria amparada por los lobbies de seguros.