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miércoles, 11 de mayo de 2011

Una pequeña reflexión sobre el uso del casco.

Como consecuencia de la triste y desafortunada muerte del ciclista belga Wouter Weylandt, varios medios de comunicación recomendaron ayer armarse de protecciones en cualquier desplazamiento en bicicleta. Pero no sólo se quedaron en el casco, también, en una cadena televisiva (como no, desde una tienda de ciclismo), recomendaron el uso de espinilleras y protector de espalda. Vamos, que como diría Miguel de Cervantes sólo nos falta ya la "adarga en ristre" y un escudero.
La ignorancia en este país siempre hace que se mezclen las churras con las merinas y que, en el caso del ciclismo, se confunda el deporte profesional con los desplazamiento urbanos.
Las estadísticas muestran que un ciclista urbano tiene las mismas posibilidades de sufrir un accidente que un peatón y muchas menos que un vehículo a motor. Entonces, ¿por qué no llevan casco ni los peatones ni los automovilistas?
Por desgracia y a mi entender, lo único que ha demostrado este lamentable accidente es que, los cascos de ciclismo, no evitan que alguien muera por un golpe en la cabeza.

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