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viernes, 25 de enero de 2013

El no tener que decicir.



Hoy hay una mínima de -10º de temperatura en Amsterdam. Ha estado nevando casi toda la semana y, cuando no, la nieve seguía y sigue acumulada en sus calles. El viento, como casi siempre en este país, sopla fuerte. La humedad, cercana al 90%... ¡Y sus ciudadanos siguen pedaleando!
No es el único ejemplo. Hoy sucede lo mismo en Copenhague, Brujas, múltiples ciudades alemanas y, cada vez más, en España.
¿Cuestión de matices culturales? Pues puede ser. Pero lo que está claro es que todos estos ciudadanos tomaron una decisión en su día que ha conseguido que no tengan que pensar más sobre el medio de transporte que quieren utilizar en su vida cotidiana. No tienen que pensarse si hoy, que nieva o llueve o hace frío o hace calor o tengo que ir a no sé dónde o me toca hacer la compra o tengo que recoger a los niños o bla, bla, bla, coger el coche, la bici o el autobús.
Es una cuestión peliaguda y que, por experiencia propia, porque yo no me salvo, es bastante difícil de tomar pero, una vez hecha, nos evita ese conflicto de intereses y vocecitas internas que nos hacen dudar.
La decisión de usar un vehículo u otro todos los días es también la principal razón para no abandonar el uso cotidiano del coche. Somos un animal de costumbres y cuesta sacarnos de ellas.
Así, el que toma el paso e, incluso, se deshace del vehículo a motor, llueva, nieve o truene, utilizará la bicicleta para moverse en todos los casos. Y podrá moverse sin tener que luchar contra el costumbrismo comodón que llevamos dentro y sin el dilema de tener que decidir.

1 comentario:

Álvaro Domínguez Navarro dijo...

Aquí un español en Alemania que se ha deshecho del coche y coge su bici para TODO. Aquí en Augsburg no para de nevar y estamos a mínimas diarias de -12, lo único que hay que decidir es qué ropa llevar... =)