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lunes, 25 de marzo de 2013

BH de los años 50. Restauración de cromados.


La verdad es que estoy tan enfrascado en la restauración de la BH Especial que tengo bastante abandonado el blog. Y aunque hace ya tiempo que superé este paso, os voy a contar un poco como, de una forma económica y no "chapucera" se pueden arreglar los cromados que no se encuentren en un estado lamentable, dejándolos en un término medio entre haber desaparecido totalmente en determinadas zonas y llevar las piezas a cromar otra vez.
Han habido piezas, como el manillar, que debido a que se habían roto y soldado no merecía la pena el intento, pero el resto ha sido relativamente fácil de lavarles la cara. Y ya que se trata de restaurar y volver a poner en funcionamiento una máquina antigua, la filosofía es la de recuperar todo lo utilizable y no de comprar piezas nuevas. Sólo se necesita paciencia y los elementos que os cuento a continuación.


Lo primordial es comenzar eliminando la suciedad y grasa acumulada durante años (unos 55). Parece tarea fácil, pero en algunas partes he encontrado hasta polen fosilizado de los jardines de Babilonia.
Para realizar una limpieza completa, lo mejor son los medios mecánicos unidos a alguna ayudita química. Por mucho que he utilizado quitagrasas e, incluso en los casos más recalcitrantes, ácido oxálico, lo mejor es tener a mano una espátula, palillos de madera y lana de acero del doble 0.
La espátula hay que usarla con mucho cuidado y en su punto justo. En mi caso, sólo para los brochazos de pintura que cubrían algunas piezas y para esos recovecos a los que no se llega de otra forma y que tienen una costra difícil de eliminar. Siempre utilizarla paralela a la superficie, como su fuera tu propia uña, y sin apretar ni insistir mucho, para evitar arañazos. El palillo de madera complementa a ésta cuando ya la suciedad está más "suelta" y para lugares más pequeños.
Tras esto, para eliminar el óxido superficial (esas pequeñas manchas marrón-rojizo sobre el cromado) y deshacernos de aquellas partes del cromado que están a punto de caerse, utilizo la lana de acero. Como antes, frotar la superficie sólo lo indispensable y sin insistir.
Tras esta eliminación, un limpiametales termina de dejarlo todo niquelado.


Para aquellas zonas en las que el cromado ha desaparecido por completo, seguí un buen consejo de la página Reciclone, experta en restauración de bicis antiguas, el de usar pintura de plata, pero de una forma especial.
El pintar los cromados de plata siempre ha sido la típica chapuza del que no sabe qué hacer con ellos y queda peor que dejar la pieza tal y cómo está. Pero utilizando un paño mojado con esa pintura, aplicándolo sobre los desconchados del cromo y difuminando alrededor, el resultado es más que aceptable, conservando la antigüedad de la pieza pero haciéndola más visible. Las partes expuestas admiten la pintura y el cromado casi no. El resultado es un tono casi uniforme que está entre el brillo del cromo y el metal bruñido.


En la foto de arriba se puede apreciar la diferencia entre el cromado, izquierda, y la pieza restaurada con pintura de plata. Debo decir, que la pieza restaurada tenía casi el 50% de la misma sin cromo, y ahora queda bastante bien.

Nunca conseguiréis que piezas antiguas parezcan nuevas (a no ser que se cromen de nuevo, lo que es caro), pero esto conserva la esencia y el alma de partes de una bicicleta de hace unos 55 años. Siempre será mejor que comprar todo nuevo como si de una bici en "kit" se tratase.


2 comentarios:

Gloria Duarte dijo...

En vez de utilizar Aladdin empleo limpiador de vitrocerámicas, es igual de efectivo y cunde más.

Bicilenta dijo...

Yo ahora también lo uso a menudo. El Aladdin lo compré para la primera restauración. También va de maravilla para el cristal o plástico de los faros.