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miércoles, 23 de septiembre de 2015

La punta del iceberg del "lobby" del automóvil.

Llevamos más de una década en la que nos están vendiendo "coches ecológicos", que realizan todo tipo de azañas para que un motor que se nutre de quemar petróleo mezclado con nuestro aire, parezca que no emite contaminación a la atmósfera.
Más de una década en la que se subvenciona con direno público, es decir DE TODOS, la compra particular de esos vehículos tan "limpios" en aras de favorecer los vehículos "eficientes" (que no incluyen la bicicleta). A esto, como ya sabéis, se le llama Plan PIVE, y sigue vigente porque, si no, se hunde esa maravillosa industria que parece ser la única en este país y que no sabe salir a flote por sí sola. ¿Para qué cambiar los modelos de negocio si se pueden mantener artificialmente?
Llevamos ya un par de años dando cifras de lo maravilloso que es que hayan aumentado las ventas de coches, mes a mes. Eso significa que la economía mejora, que va bien el país... A base de subvenciones ficticias y de seguir pudriendo nuestro entorno.
Se nos machaca a diario con publicidad sobre coches. Coches que dan la felicidad a sus ocupantes, que no tienen más remedio que ir cantando dentro del vehículo (ahora os volvéis y miráis la cara de cualquier conductor). Coches que provocan que, al pasar junto a un peatón, éste baile, en lugar de toser. Coches en los que ya no sólo hay que usarlos hasta para ir a mear, sino que también se utilizan para tocar la batería, por ejemplo, haciendo ruido, contaminando y, cómo no, derrapando al frenar, que queda muy "cool".

Lo que no nos cuentan, mas que de soslayo, es que cada vez menos gente jóven se saca el carné de conducir. ¿Por precio? Influyen bastantes más factores, incluído un miedo creciente a las calles y una comodidad real que el coche no da (atascos, desesperación, falta de aparcamiento, acritud, competetividad en las calles, prepotencia...). Prefieren desplazarse, si lo hay, en transporte público o en medios alternativos. Y estos dos últimos son los grandes olvidados, prefirimos seguir manteniendo una economía ficticia a encontrar esas nuevas fórmulas de desarrollo y, sí, también económico y sin costes paralelos sanitarios y sociales adicionales.

Y ahora que todos esos vehículos a motor que alegran nuestras vidas y nos proporcionan ese aire renovado que respiramos, han convencido a nuestro subconsciente de su bondad, va y estalla un caso de mentiras en ese mundo tan perfecto: Volkswagen, uno de los gigantes del automóvil, ha trucado el software de 11 millones de coches (¡11 millones!) para que pareciese que emitían 40 veces menos contaminación de la que en realidad emitían (¡40 veces!).
¿Caso aislado? ¡Lo dudo! Seguro que sólo es la punta de un iceberg en el que están todos implicados. Agregar informática a los motores permite hacer "de todo", como ocultar y maquillar datos.
Porque la cruda realidad de lo que hace el automóvil en nuestras ciudades es ésto:



Y esa "boina negra", cuya única solución política suele ser esperar a que llueva, no sólo es culpa del "envejecimiento del parque móvil", como nos venden. Porque nunca me he creído que los coches actuales consuman menos (me remito a las pruebas familiares) y, ahora, se demuestra que la reducción de emisiones tampoco es real, sólo se ha mejorado el software...

1 comentario:

Mibicicleta dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro.

Por mi parte pienso que todo esto es una gran timada. Encima "algunos" alemanes tienen el morro de decir que todo esto con la Volkswagen no es más que un intento por acabar con la industria del automóvil por parte de los americanos.
O_o
Por cierto, para que veas lo retorcidos que pueden llegar a ser los productores de coches en Teutolandia: desde que saliera a la luz el "escándalo" no paran de martillearnos con anuncios de BMW.
Hacen leña del árbol caído pensando que no les va a afectar.
Miserable, realmente miserable.
Un saludo