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domingo, 30 de octubre de 2011

"Si lo construyes, ellos vendrán"

Esta frase, famosa gracias a la película Campo de Sueños, sirve como título a la siguiente anécdota que os quiero contar.
Una compañera de trabajo de mi mujer ha estado recientemente en Barcelona con su marido y más familiares. El primer día, como cualquier otro turista esporádico, no se les ocurrió otra cosa que mover el coche del hotel para ir a visitar los atractivos turísticos de esta bonita ciudad. Acabaron tan quemados del tema, que, al día siguiente, viendo el ritmo de sus habitantes, se decidieron por alquilar bicicletas.
La mujer volvió encantada. Ni ella ni sus acompañantes habían vuelto a coger una bici desde hacía muchos años, pero viendo que los barceloneses las utilizan cotidianamente y que existían una gran cantidad de carriles bici que les permitieron moverse por todos lados, se lanzaron al barro.
Toda la familia son gente de campo, no urbanitas chic ni nada parecido, ni seguidores de modas. Simplemente vieron la oportunidad de utilizar unas infraestructuras que les permitieron moverse con facilidad y libertad por toda la ciudad. En Ciudad Real ni se les ocurre desplazarse en bicicleta: hay que ir entre los coches.
Sirva este ejemplo para reiterarme en la importancia de las infraestructuras propias ciclistas urbanas para conseguir que la movilidad sobre dos ruedas se generalice en nuestras ciudades y para decir que, desde este blog, las seguiré defendiendo, contra los catastrofismos y conspiraciones maquiavélicas que las tildan de peligrosas. Denunciar las chapuzas para lavados de cara y las inseguridades que crean sí, pero nunca negarlos.

lunes, 25 de julio de 2011

Toulon, Livorno, Barcelona... Mediterráneo en bici.

Acabo de volver de un crucero por el Mediterráneo y he tenido la enorme suerte, a pesar de no haber tocado un pedal en 8 días, de ver como las bicicletas van tomando las calles de distintas ciudades europeas.
Primero Toulon. Esta ciudad de la Costa Azul Francesa, a pocos kilómetros de Niza, no se caracteriza por su especial belleza, pero por sus calles, a pesar de tener una escasa e irrisoria infraestructura ciclista, circula un número considerable de bicicletas.











El segundo lugar que quiero mostraros es Livorno, capital de la Toscana, Italia, o como me gusta llamarla desde que he estado allí: la Pequeña Amsterdam Italiana.
Livorno es una ciudad llena de tráfico a motor. Para acceder al centro, debido a su congestión, hay que pagar un pequeño peaje, pero ésto no la descarga de tráfico.
No existe, que yo viera, ni un solo metro de infraestructura ciclista, pero el uso de la bicicleta es masivo. Hay bicis por todas partes, sus habitantes las utilizan para todo tipo de desplazamientos, por personas de cualquier edad y las encuentras candadas, como en Holanda, en cualquier barandilla de sus calles. Ésto, unido a que Livorno tiene algunos canales, trajeron a mi cabeza el apodo. Otra cosa que me sorprendió fue el gran número de bicicletas eléctricas que hay en la ciudad. No conocía su existencia y volví admirado. Aquí os dejo algún ejemplo, empezando por el puerto, donde ya se empezaba a ver alguna, y terminando por los alrededores del mercadillo semanal.














El tercer lugar de mi lista de viaje, y no por eso menos merecedor, es Barcelona, uno de los, por desgracia, escasos ejemplos de este nuestro país. En todas nuestras ciudades hay personas que se desplazan en bicicleta, me consta, pero en pocas de ellas somos tenidos en cuenta y protegidos. Barcelona, en este sentido (y en muchos otros), es cosa bona.
¡Ah! Y nos dimos un paseo en Trixi (los triciclos turísticos de la ciudad), que ya le hemos cogido el gusto y nos dejamos llevar, sin humos, cada vez que vamos allí (la próxima vez , prometo pedalear yo).















Y al llegar a la estación de tren de Ciudad Real...


viernes, 28 de enero de 2011

Sacad los coches de las ciudades, ¡qué nos están envenenado!

Cada vez crece más la polémica sobre la moratoria que Madrid y Barcelona quieren pedir a la U.E. debido a que, sus altos índices de contaminación, superan con creces los límites establecidos por la Unión. ¡Y eso que los datos se están falseando!: cambiando las estaciones de medición a zonas menos conflictivas o eliminándolas.
Ayer, el Ministerio de Medio Ambiente parece que endureció las medidas anticontaminación, pero todavía no he conseguido encontrar en qué sentido, porque lo único que propone es aumentar las mediciones de gases, incluyendo el amoniaco. Pero, ¿y medidas para reducirla u, ojalá, eliminarla de nuestras ciudades? No las he visto.
Eliminar la contaminación de nuestras ciudades es algo tan sencillo, pero tan complejo, como sacar a los coches de éstas. ¿Utopía?, puede que sí, pero se ha logrado o se está en ello en varios países de Europa.
Parece que en este blog sólo hable de los Países Bajos, pero es el lugar que mejor conozco y sobre el que más me he documentado, gracias a su gran Cultura de la Bicicleta.
Poniéndolos como ejemplo, la mejor forma de sacar a los coches de las ciudades es ponerles trabas a su acceso. No los prohíbas, que bastantes prohibiciones tenemos ya, pero haz que no resulte atractivo su uso y pon todas las alternativas necesarias.
Peatonalizar el centro de las ciudades y devolvérselo a las personas. Crear una enorme, útil y rápida red de carriles bici, reduciendo el espacio del coche, no del peatón. Eliminar los aparcamientos gratuitos del centro (sí, esos 10 metros cuadrados por vehículo, que ocupan nuestro espacio) y poner aparcamientos disuasorios, conectados con transporte público asequible, en las afueras. Crear una amplia red de transporte público no contaminante que cubra con creces la demanda. Fomentar el comercio y las actividades de barrio para que todo esté cerca, etc.
En Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, Noruega, e incluso Francia y Gran Bretaña se están tomando medidas de este tipo, poco a poco, porque nos ha pillado la puñetera crisis. Pero en este país, cuando se toman medidas drásticas, aunque supongan un beneficio colectivo patente, nos echamos las manos a la cabeza y pensamos que se va a hundir el mundo: van a tener que cerrar todos los negocios y bares porque no se puede ir en coche. Pues resulta que en los países en los que se implantó este sistema, los comercios locales prosperaron (ya no hay que buscar aparcamiento durante media hora) y los establecimientos hosteleros abrieron nuevas terrazas en las zonas de esparcimiento, fomentándose las relaciones humanas, perdidas hace tiempo, y recuperando el espacio robado y el aire limpio.
Sólo hay que abrir los ojos a todo lo que se había perdido y lo que hay que ganar...

martes, 23 de noviembre de 2010

Falsos enemigos.

Ayer se conoció el fallo del Tribunal Supremo que permite la circulación de bicicletas por las aceras de Sevilla, según marcaba ya su normativa de movilidad.
Este es un tema muy polémico y controvertido en toda España. ¿Deberían circular las bicicletas por las aceras? Pues yo creo que depende.
La legislación general sobre movilidad lo prohíbe, pero son los ayuntamientos los que tienen la última palabra sobre los detalles de movilidad en las ciudades, cosa que no acabo de entender. ¿No sería más fácil una legislación nacional y, así, cuando cambias de ciudad de pedaleo, no tener que estudiarte las peculiaridades de cada sitio?
En Barcelona y en Sevilla si se puede circular por la acera y zonas peatonales, siempre y cuando midan más de 5 metros y no haya aglomeraciones. En Madrid y Ciudad Real no está permitido bajo ningún concepto, pero en Ciudad Real sí se puede circular por las, llamadas, calles de tráfico restringido y por los parques y jardines. Y así mil y una legislaciones diferentes.
Pero vuelvo al tema inicial: circular por la acera.
En los lugares de nuestra geografía en los que no existe infraestructura alguna para bicicletas, no está mal que se permita en determinadas condiciones y en determinados casos, no sólo para conservar la vida (que casos hay) sino para facilitar la movilidad en bicicleta; ir de A a B sin tener que dar la misma vuelta que los coches.
Ahora bien, siempre respetando los derechos de los peatones y dándoles total prioridad. Ésto existe, por ejemplo, en los Países Bajos y Bélgica, y eso que la infraestructura ciclista es masiva. Pero si les preguntamos a los peatones, todos se negarán a ello. Yo también soy peatón en el 80% de mis desplazamientos, y lo que me hace gracia de este tema es que, esos mismos que se niegan rotundamente a que las bicicletas puedan circular por determinadas zonas peatonales, toleren e incluso practiquen algo que tenemos que sufrir a diario:



Sí, esta es una calle peatonal de Ciudad Real. En su parte delimitada como acera están aparcados varios vehículos y en la mal delimitada como calzada (que debería ser para el bus y poco más), si no te apartas te aparto, ya que hay tráfico ilegal constantemente. Ésta es la hipocresía que no soporto. Si lo hace San Coche se tolera. Si se hace en bici no. Y no se debería hacer ni de una forma ni de otra. Pero la cosa no acaba ahí: motos aparcadas en las aceras, coches subidos a la acera forzando al peatón a bajar de ésta (eso el que pueda y no tenga movilidad limitada), coches obstruyendo los pasos de peatones o atravesados delante de un acceso a cochera. Y, en Ciudad Real, existe otro peligro aún mayor, las máquinas barredoras del ayuntamiento que, circulando por las aceras, o bien huyes de ellas o acabarás en la parte trasera entre hojas muertas y papeles.
No confundamos a los enemigos del peatón, que se puede convivir mucho mejor con las bicicletas que con los coches. Para quien no se lo termine de creer, que mire durante 5 minutos esta webcam en Haarlem, Holanda. Esto es convivencia.

Educación vial y respeto por y para todos.