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miércoles, 22 de enero de 2014

Las aceras. Ese espacio público en el que cabe todo.

Ésta es la definición que el diccionario de la Real Academia Española hace de ellas, en su primera acepción: "1. f. Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie."
Y es que, a pesar de que en su última frase se recalca que está particularmente destinada a las personas que se desplazan a pie, la realidad es que, en este espacio, cabe de todo.
Caben farolas, señales de tráfico, papeleras, alcorques, maceteros, bancos, contenedores de obra... Si la acera a la que nos referimos es "demasiado ancha" y puede desaprovecharse para caminar sin codazos, también caben terrazas de hostelería, que reducen el espacio al mínimo para nuestro bien, y, últimamente, con sólo pintar dos rayas, espacios para la circulación de bicicletas, aunque la intocable calzada posea 4 carriles.
En las aceras también caben salidas de vehículos, frecuentemente usadas con la misma prepotencia que éstos tienen en las calzadas sobre el resto de usuarios y, además, suponen un alivio a la hora de aparcar, porque son un recurso indispensable cuando no existe aparcamiento en otro sitio. Total (que alguien me corrija si estoy equivocado), en España, sigue siendo más barata la sanción por obstruir una acera con un coche que un carril de la calzada. Por esta misma acera pueden circular sin problemas las motos de Correos y demás agencias de reparto, vehículos de limpieza pública sin el más mínimo respeto y ciclistas, o bien "asustados" o verdaderos abusones que se creen con todo el derecho a preponderar sobre los peatones.
Cuando una calzada se semi-peatonaliza, se reamrcan también las aceras, para que nuestro cerebro y el de los conductores se hagan a la idea de que los peatones siguan teniendo que caminar pegados a la pared y los coches circular con normalidad y pitar a aquellos que "no se quitan de el medio".
El acerado se mantiene poco. Siempre está antes la reparación del asfalto. No es importante que hayan baldosas levantadas, ni huecas, ni tapas de registro que se hunden al pasar, ni verdaderos boquetes. Eso da igual. Tampoco es que la gente se queje mucho. Gritan más cuando se les toca el coche, con zonas azules, por ejemplo. Incluso, cuando una acera no tiene obstáculos recalcables en su interior, siempre podemos anexarle un aparcamiento en batería en el que los coches, aún estando bien estacionados, incluyan sus bien diseñados "morros" sobre un tercio de ésta.
En resumen, la RAE debería cambiar la definición de acera y añadir en su final: "o para cualquier otro fin que sea necesario".

miércoles, 14 de agosto de 2013

Locos por la velocidad.





Muchas veces, y con razón, criticamos la excesiva velocidad de los vehículos a motor en nuestras calles y carreteras, y ya no sólo por los permisivos límites de velocidad sino porque éstos se superan impunemente con creces.
Pero el problema de la velocidad excesiva no es sólo una cuestión de números pintados sobre un fondo blanco dentro de un círculo rojo. Uno puede estar muy por debajo de los límites legales y estar superando la velocidad racional.
En este caso voy a poner las orejas coloradas a todos, porque parece que la adrenalina del ir deprisa no es sólo coto de los coches. Cuando uno, metido de lleno en este mundo e intentando que su imagen sea la mejor posible, ve algunas actitudes de "sorteo de peatones a gran velocidad" en aceras, parques y zonas compartidas, personas que no se detienen en los pasos de peatones porque van demasiado deprisa y, si hay una retención de tráfico, utilizan el rebaje de un paso de peatones para evitar los coches a través de la acera, sin reducir, no puede por menos que sentirse cabreado y pensar en la pobre imagen que los demás, que también cometen sus infracciones pero no lo reconocen, piensan de TODOS los ciclistas. He visto muchas veces calificar de barbaridad los carriles bici, porque "por ellos no se puede circular deprisa". Los carriles, y sobre todo las acera-bici, tendrán todas las pegas y deficiencias que queráis, pero esta excusa de la velocidad me parece un efecto más de una sociedad con prisas excesivas, sin respeto hacia los demás y que confía demasiado en el efecto videojuego que produce el sentirse aislado del resto de los que nos rodean (hasta que llega la tragedia y te das cuenta de que estás en el mundo real).
No pasa nada por detenerse en los pasos de peatones, ni por pararse detrás del tráfico, ni por bajarse y arrastrar la bici unos metros, precisamente, es una de sus principales ventajas.
No pretendo hacer un sermón, pero la carencia de educación vial en España es un verdadero problema, en todos los ámbitos. Mientras corrijamos este error de base, bici lenta. ;)

lunes, 6 de mayo de 2013

Ciudad Real nos sube a las aceras.

A pesar de que una de las premisas del Plan de Movilidad Sostenible de Ciudad Real era reducir drásticamente el uso del vehículo a motor privado dentro de la capital y aumentar el número de desplazamientos en bicicleta y caminado, la base de la que se está partiendo es totalmente errónea.
Parece mentira que, a estas alturas del desarrollo ciclista en nuestro país, no se haya aprendido nada. Para que un plan de movilidad sostenible sea viable, hay que reducir los privilegios, espacio y facilidades de circulación de coches dentro de la ciudad, no pretender que se use más la bicicleta robando espacio peatonal y dejando al coche el mismo espacio que tenía y los mismos privilegios.
Las aceras bicis que se están construyendo o señalizando, comienzan en puntos muertos, obligan al cruce por pasos de peatones, eliminan o casi zonas completas de paseo en el Parque de Gasset y convierten las líneas rectas de un desplazamiento lógico en un verdadero laberinto de desvíos, cambios de circulación de izquierda a derecha, subidas y bajadas, etc. todo esto unido a la falta de costumbre de los peatones que siguen transitando por estas zonas como hacían hasta la semana pasada, cruzando sin mirar y paseando por los carriles bici sin problema.
Añadido a esto, por una acera bici, una bicicleta tiene limitada la velocidad a la del peatón, por lo que si le sumamos que el recorrido es mucho más largo y tortuoso en bicicleta que en cualquiera del resto de medios de transporte, incluida la "pata" pura y dura, ¿qué ventajas conlleva desplazarse en bici por aquí? A mi entender ninguna.
La mayoría de personas con las que he hablado, tanto usuarios habituales como esporádicos de la bicicleta, así como peatones están bastante desilusionados con la forma de abordar la movilidad "sostenible". Eso de "incrustar" los carriles por donde se puede, sin planificación y sin estorbar, sólo hacen felices a los automovilistas y a aquellos que llevan años circulando en bici por las aceras y haciendo lo que les da la gana.
En fin, muchos dirán que es más seguro, que por algo se empieza y demás ideas preconcebidas, cuando la experiencia apunta a que es mucho más peligroso para ciclistas y peatones circular por las aceras (conflictos, atropellos), cruzando por pasos cebra y que, cuando algo ya se ha construido, es mucho más difícil modificarlo.

Este paseo, que discurre por la parte trasera de la Biblioteca Regional, ha sido copado en un 90% por el carril bici, dejando una ridícula y testimonial zona para los peatones. Además, obliga a los ciclistas a rodear la biblioteca y descender por una pronunciada rampa que se une al carril bici inferior, para realizar un recorrido que por la calzada es recto. Así no molestamos a los coches y seguimos con el concepto de carril de ocio en el que más da un kilómetro más que menos de recorrido.
 
 Los puntos muertos finales son algo incomprensible. ¿Te bajas y punto?
 
Ocupación de gran parte de la acera en una avenida con dos carriles por sentido, en la cual se podría haber restringido, como se está haciendo en muchas ciudades, el carril derecho a 30 km/h. y haberse habilitado para prioridad ciclista. Los peatones campan a sus anchas por este tramo, que ni tan siquiera tiene otro color que lo distinga. Mide unos 300 metros y para acceder y salir de él es necesario utilizar pasos de peatones.

Lo que de verdad me gustaría saber es si algo de esto se ha consensuado con alguna de las asociaciones ciclistas de Ciudad Real, asociaciones de vecinos, etc. o sólo ha sido un caramelo envenenado para contentar a quienes les sirve cualquier cosa. Porque quien ha "diseñado" estos carriles ni ha utilizado la bici para desplazarse en su vida, ni camina normalmente por la ciudad.

miércoles, 16 de enero de 2013

Todo lo que nuestras ciudades le deben al coche.

Cuando paseo en bici por los caminos de mi localidad, entre la soledad y el silencio reinante, entre campos de cultivo y arboledas, echo mucho de menos toda esa bonita parafernalia que los coches han traído a nuestras ciudades, con sus bonitos colores y adornos que han cambiado la faz de nuestras urbes.
Y es que, ¿qué sería de nuestras ciudades sin el coche?
No tendríamos esas coloridas señales que nos indican qué hacer en cada momento y que regulan nuestra vida al milímetro.


Sí, incluso esas que demonizan a peatones, ciclistas y escolares como si fuesen el peligro real, y no el coche.
Tampoco tendríamos esos bonitos semáforos que regulan tan bien el fluír de las máquinas por las calles y en los cuales, tras esperar tres minutos, disponemos de esos eternos 20 segundos para cruzar andando 4 carriles.



Porque, reconozcámolo, qué sería de nosotros sin esas rayas blancas que, dibujadas sobre el asfalto, nos permiten ir a donde queramos y en las cuales se producen la mayoría de los atropeyos en nuestras ciudades.


Estas últimas, acompañan a esos espaciosos remansos de paz y seguridad llamados aceras y que nos aislan del tráfico mediante una infranqueable elevación de unos 2 a 10 cm. para que nuncan sean invadidas.


Y claro, estas accesibles aceras necesitan de elementos indispensables para que todo el mundo pueda caminar por ellas y, por supuesto, subir y bajar de las mismas, sobre todo las personas con discapacidad, que son respetadas en todo momento.


Pero lo más impresionante son esos miles de kilómetros de ese bonito asfalto. Ese toque gris chic que puebla la mayoría del paisaje urbano. Esas maravillosas calles y avenidas dedicadas al tráfico a motor con sus direcciones pintadas y esos incordiantes reductores de velocidad que, con el cumplimiento de las normas reinantes y la cordialidad en la circulación, no entiendo por qué están ahí (seguro que para ayudar a los ciclistas a hacer cabriolas).



¿Y qué me decís de esos maravillosos tipos de cruces, las rotondas, que hacen más fluído el tráfico, adornan con sus esculturas y evitan todo peligro porque todos los conductores saben perfectamente circular por ellas? ¿Qué sería de nosotros sin ellas, sin tener que dar un enorme rodeo para cruzar o ser invisibles cuando vas en bici?


¡Ah! Y el descanso del vehículo. Esas miles de rayas en el fondo gris urbano que reservan 10 metros cuadrados para que cada coche repose en un sitio tranquilo, pagadas con el erario público. Con especial mención a aquellas en centros hospitalarios y edificios de uso común. ¿Quién querría ver una zona verde desde su ventana pudiendo admirar esta maravilla urbana?


¿Os imagináis vuestras ciudades sin todo esto, sin asfalto negro, con bonitas baldosas o la simple y acomplejada tierra en amplios paseos, con sendas para bicicletas pavimentadas en color, llenas de árboles, con zonas de recreo, juegos y sin el continuo ronroneo de motores y claxons, sin olor a combustible quemado, en las que pudieses desplazarte por cualquier sitio sin esperar a que cambie de color una luz? ¿Sois capaces de imaginarlo? Pues hacedlo, porque aquí no hay fotos... Pero sí una pequeña ayuda.

domingo, 29 de enero de 2012

Miedos irracionales.

El otro día leía un comentario en un blog, la verdad no recuerdo en cuál, de una persona que decía que le daban pánico las bicicletas circulando por el carril bici de su ciudad. Que no sabía qué le daba más miedo si las dos o las cuatro ruedas.
Este miedo de algunos peatones, que parecen ver a los ciclistas, aunque no circulen por una acera u otros lugares prohibidos, como a algun tipo de animal cuadrúpedo que no piensa ni reacciona ante su entorno, es irracional y deriba de que el ser humano es un animal de costumbres y todo lo nuevo o lo que no le cuadra produce, si no miedo, por lo menos reparo.
Pero en cierto sentido lo entiendo, porque yo sufro de algunos de esos miedos irracionales cuando voy por una acera y veo acercarse a una persona conduciendo un cochecito de bebe por ella, utilizándolo de ariete para abrirse paso, pasando a escasos centímetros de las piernas de los viandantes y parándose de repente en seco para recolocar por enésima vez esa camiseta que se dobla. Lo mismo me ocurre con los vehículos eléctricos de minusválidos, que se desplazan a cerca de 10 km./h. por las aceras y que suelen llevar un objetivo fijo del que no se apartan. Y, mi miedo irracional más sangrante, es encontrarme con alguien dando balonazos por una calle. Sabes que no va a dejar de hacerlo cuando tú pases y te temes que acabarás con el dolor que produce el balonazo en la cara.
Cada uno tenemos nuestros miedos. Los que he descrito anteriormente se consideran cotidianos y necesarios porque son algo común y las personas que realizan esas actividades tienen todo el derecho del mundo a hacerlas (los ciclistas también a circular). Y no digamos de los coches. Está tan asumido que moles de más de mil kilos circulen a escasos pasos de nosotros que muchas veces ese miedo que deberían provocar se diluye en la cotidianidad.
Pero los ciclistas urbanos son algo nuevo, algo que está poco a poco invadiendo nuestras calles y que despierta el temor a lo desconocido.
Aunque, haciendo otra reflexión sobre la lectura del comentario, ¿podría referirse a esas, tan de moda, aceras bici que crecen como hongos y sin estudios de seguridad ni viabilidad en nuestras ciudades y que roban espacio al peatón? ¿No será que esta persona, acostumbrada a utilizar todos los metros de su acera hasta el bordillo, sienta ahora que puede invadir el espacio ciclista sin darse cuenta y ser atropellado? En este caso, el miedo pasa a ser racional y lógico.

domingo, 10 de julio de 2011

Demasiados ciclistas en las aceras.

Siempre me ha molestado mucho el típico comentario, en blogs, noticias, etc., de la típica persona que se queja de que las bicicletas invaden las aceras en su ciudad y de que no se puede andar por ellas. Siempre hay uno de estos comentarios aunque el post o la noticia sean sobre un nuevo tipo de pedal o sobre una excursión al campo y algunos llegan incluso a tal grado de sandéz de decir que ojalá sólo hubiese coches en su ciudad.
Pues bien, hecha esta aclaración, ahora me toca a mí quejarme sobre el tema (y no soy el único amante de los desplazamientos en bici que lo está pensando últimamente).
En Ciudad Real, por desgracia, somos cuatro gatos los que nos desplazamos en bici (aunque cada vez se ven más) y estoy notando una gran cantidad de bicicletas que circulan como norma por las aceras. No es que se suban a ellas en tramos en los que el tráfico es demasiado peligroso o para cruzar un pequeño tramo hasta una zona permitida, ¡es que circulan por ellas como norma sin importarles si están llenas o no de peatones! Tampoco son respetuosos con éstos últimos, sino que circulan a su bola como si estuviesen en una calzada o un carril bici.
De hecho, esta última semana, me han pasado varios rozando cuando paseaba tranquilamente. El cabreo que siente alguien acostumbrado a desplazarse en bicicleta y que defiende a capa y espada el uso masivo de éstas en las ciudades es monumental. ¡Así como van a respetarnos y a tenernos en cuenta! ¡Nos estamos convirtiendo en un estorbo real para los peatones y no para los coches, nuestro verdadero objetivo!
Bien sea dicho que la media de edad de estos ciclistas inconscientes es baja, pero precisamente por eso hay que reeducar y cortar de raíz estos comportamientos. La falta de infraestructura específica, que haga más sencillo y cómodo el pedaleo en nuestras ciudades, juega un papel muy importante en estas actitudes, pero, lo más importante, es una tarea pendiente en nuestra sociedad: la educación víal en las escuelas. Esta última es mínima o inexistente y es algo indispensable, no sólo ya por el conocimiento de las normas de circulación, sino por el fomento del respeto hacia los demás. Que sea la propia persona la que evite molestar al resto y no el miedo a la sanción.
En fin, que a partir de ahora tendré que plantearme leer las quejas de esos peatones (como yo) cuya única salida son los comentarios en medios digitales y, por favor, ¡bajáos de las aceras!

domingo, 24 de abril de 2011

Mojácar Playa.

Acabo de volver de vacaciones de mi cuarta vez en Mojácar, Almería.
Este bonito pueblo es algo duro para la bicicleta, debido a que se asienta sobre una montaña, pero su zona de costa invita al uso de este vehículo, con sus pegas.



Existe un carril bici, de unos 2 km. de longitud, que recorre parte de la costa, paralelo a la zona petonal del paseo marítimo, pero que está planteado, como casi siempre, como una infraestructura de ocio, terminando en dos puntos muertos, sin tan siquiera con conexión con la atestada travesía, el Paseo del Mediterráneo, por el que circula un coche cada segundo. Una travesía sin arcén, que es toda una peripecia para los ciclistas, que, por otro lado, abundan.


 Distintos aspectos del carril bici del paseo marítimo en el que, como podréis ver, abundan esos que se quejan de que las bicicletas circulan por las aceras, a pesar de que existe un amplio paseo peatonal paralelo al carril bici.

 Aquí termina el carril, ante un muro de piedra sin salida a la carretera. Hay que abandonarlo unos 50 m. antes para poder tener conexión con otras vías.


El carril es frecuentado por ciclistas de ocio, patinadores y personas corriendo, también, aunque en menor medida, es utilizado como desahogo de aquellos que se desplazan por el municipio, para evitar durante un corto trayecto el incesante tráfico a motor.

Hay muchas personas que aprovechan para realizar rutas turísticas por la zona en bicicleta y bastantes habitantes de la zona, sobre todo jubilados y jóvenes que se desplazan en este vehículo para ir a comprar o quedar con los amigos, a pesar del agobiante tráfico. Existen varias plataformas reivindicativas que piden una infraestructura real que sirva para ir de A a B, sin tener que tragar humo constantemente y sufrir el acoso de los automovilistas. Nosotros, que hemos paseado mucho arriba y abajo de esta travesía, al no haber más remedio, hemos podido comprobar la contaminación ambiental, que se mastica a cada paso. No se huele el mar, sólo el combustible quemado.

 Travesía sin arcenes y con tráfico incesante. A pesar de ello, son muchas las personas que se desplazan sin contaminar.

Una de cal y otra de arena: un invasor de aceras en plena faena.

Intentamos alquilar un par de tandems para dar un paseo por la zona, pero nos fue imposible; la única tienda de alquiler de bicicletas, en la que los vimos el año pasado, se encontraba cerrada. Existe también una carencia de talleres y establecimientos este tipo que fomenten el uso de la bici. O llevas la tuya propia o no hay manera de alquilar una. Sería un buen negocio.

Nos topamos con muchas autocaravanas que portaban sus propias bicicletas.

Así que desde aquí os invito a visitar esta aún no demasiado masificada localidad, con su bonito núcleo urbano de estilo y sabor árabe y su plácida costa (si no fuera por el tráfico) y rodarla al suave ritmo del pedaleo.

jueves, 24 de febrero de 2011

La D.G.T. da marcha atrás.

Según publica hoy publico.es, la Dirección General de Tráfico ha dado marcha atrás en cuanto a permitir a las bicicletas circular por todas las aceras de anchura superior a 3 m., restringiendo esta circulación sólo a aquellas en las que exista un carril bici (las llamadas aceras-bici) y que, en última instancia, seguirán siendo los ayuntamientos los que regulen esta norma.
Es un paso atrás en la futura ley de tráfico, que ya había generado polémica entre los colectivos peatonales. Esta nueva normativa, se está probando (incluyendo la circulación por las aceras) con éxito en Logroño, para la corrección de sus posibles fallos antes de su aplicación.
Podéis encontrar su desarrollo aquí, en Ciudades por la Bicicleta.

lunes, 21 de febrero de 2011

Hay sitio para todos.

El otro día, yendo para casa, me sorprendió oír una cuña publicitaria, en la radio, de la D.G.T., hablando sobre el incremento del uso de la bicicleta en nuestro país y de cómo, con respeto mutuo, hay sitio para todos en las ciudades. La cuña no sólo reiteraba a los conductores nuestra presencia sino que también advertía a los peatones de que existimos y de que hay espacios compartidos con ellos por los que podemos circular. Esto último me pareció un poco extraño, pero me alegró, ya que, en los peatones (a los que siempre defenderé a capa y espada en este blog, ya que yo lo soy) siempre hemos tenido, cosa que no entiendo, unos enconados enemigos en este país.
Al día siguiente me enteré del por qué de este guiño a los peatones. Además de la limitación a 30 km./h de la que ya hablé se va a permitir la circulación de bicicletas por aceras de más de tres metros, eso sí, respetando cosas que a mí me parecen de cajón y que no debería ni tan siquiera ser necesario decir: los peatones tienen prioridad ABSOLUTA, la velocidad debe ser la del peatón y no se deben utilizar en el caso de aglomeraciones o uso masivo de la acera. Esto que parece tan obvio hay a quién no le entra en la cabeza que debe ser así y aquí empezamos de conflicto con los peatones. Por favor, respeto mutuo.
Hoy, casualidades de la vida, me he encontrado con una entrada en el blog de David Hembrow sobre la peatonalización en una nueva zona de Assen, Países Bajos (en inglés), en la que se permite el paso de bicicletas, e incluso vehículos a motor. Eso sí, yo que lo he probado, la diferencia es abismal con respecto a nuestras calles de uso restringido. Allí, el respeto es total y muto según prioridades: peatón, biciclista y vehículo a motor.
Aquí todavía nos queda un trecho para esto, pero espero que todo llegue y hemos empezado a dar los pasos correctos.
Podéis ver la opinión de APEDAL (asociación de usuarios de la bicicleta de Ciudad Real) aquí.

sábado, 5 de febrero de 2011

Aceras diseñadas para coches.

Sí, aunque parezca una aberración, es la triste realidad en nuestras ciudades. Las aceras también están diseñadas para los coches. Me dí cuenta, hace poco, dando un largo paseo alrededor de mi localidad. Cuando uno camina por las aceras, sobre todo en las zonas residenciales de unifamiliares, tiene que estar constantemente subiendo y bajando, llevando los tobillos en ángulo, porque están plagadas de salidas de cocheras. Este efecto se acrecienta en las aceras estrechas, en las que, debido al ángulo de las salidas de vehículos, parece como si caminases perpendicular a la ladera de una montaña. No me extraña que muchos peatones, bien con cochecitos de bebés o ancianos, prefieran caminar por la calzada.
Pero la cosa no queda ahí, las aceras fueron diseñadas para vehículos desde el principio del uso masivo de éstos ya que, en los cruces, éstas se terminan, y es el peatón el que tiene que subir y bajar, en lugar del coche. ¿Por qué es esto así? ¿Porqué no se fuerza a los coches, ya que el peatón tiene prioridad en estos pasos, a ser ellos los que sufran un resalto? Debería ser generalizado, al igual que se hace en los pasos de peatones elevados. Una continuación de las aceras sobre la calzada.
El coche se comió las aceras, que en muchos lugares son meramente testimoniales. Recuperémoslas.


Las salidas de cochera fuerzan a que el peatón camine escorado, Al fondo, continuación de la acera en un paso peatonal elevado.

lunes, 24 de enero de 2011

En defensa de los carriles bici.

Últimamente estoy viendo demasiados artículos en Internet, por parte de ciclistas urbanos, en contra de los carriles bici. Estos artículos, comentarios y entradas en blogs rayan el fundamentalismo más absoluto y, poniendo como mal ejemplo carriles bici pésimamente diseñados, sólo hablan de sus contras y no de sus pros, defendiendo a ultranza que las bicicletas deben ir por la calzada, junto a los vehículos a motor, en un utópico y maravilloso mundo del tú a tú con los coches.
En lo único que estoy de acuerdo con ellos es en la no obligatoriedad de utilizar los carriles bici cuando éstos existen. Está recogido en las leyes de movilidad y tráfico. Sin embargo, ésta no existe en los países bike friendly. Cada uno pedalea donde mejor le parece o le resulta.
A esto debo reaccionar. Parece que estas personas nunca hayan salido de entornos hostiles al ciclista urbano y que se erijan en una élite de aguerridos guerreros del asfalto lidiando día a día con los comprensivos y amables automovilistas (hay de todo, no os creáis).
Yo, que he probado ambos entornos, tengo que defender con capa y espada las infraestructuras, bien diseñadas, eso sí, para ciclistas: ésas que te permiten ir de A a B de forma segura, de una forma más rápida y directa que los coches, sin tragar humos y sin tener que soportar a reyes y fitipaldis del asfalto. Hay maravillosas infraestructuras en países y ciudades de todo el mundo, por lo que un mal carril bici debe ser denunciado y mejorado, pero nunca se debe pedir que desaparezcan. ¡Es un suicidio para el ciclismo urbano de masas!
Es muy bonito hablar de leyes y del respeto debido, que, espero, en un futuro se consiga como se ha conseguido en muchos lugares, pero para eso, primero son las infraestructuras. Sin infraestructuras el gran público no pedalea.
Está demostrado, no hay más que ver ejemplos y cifras: en los países bike friendly la gente pedalea en masa debido a las infraestructuras ciclistas. Si estas desaparecen o se deterioran y no se mantienen, el ratio de ciclistas baja considerablemente. Esto es debido en gran parte a la denominada Seguridad Subjetiva, pero también a poner trabas a la facilidad de desplazamiento frente a los vehículos a motor: no esperar en semáforos, poder circular en ambas direcciones por calles de un sólo sentido, no tener que sufrir las rotondas, etc.
La escasez o ausencia de estas infraestructuras en las ciudades (yo la sufro a diario), además, propicia comportamientos de supervivencia en los ciclistas urbanos que terminan en la invasión del espacio del peatón, con el consiguiente perjuicio para ambas partes. Qué es muy bonito eso de que los coches te respeten, que deben hacerlo, pero si el que va dentro no ha pedaleado en su vida, no lo entenderá.
Para concluir con esta extensa declaración debo decir que las infraestructuras ciclistas son totalmente necesarias en la cultura de la bicicleta, que propician su uso y le dan agilidad y que los fundamentalismos elitistas que alejan un beneficio de la gran mayoría, no me parecen correctos. Si pretendemos ciudades más amables con la bicicleta y que sus ciudadanos la vean como principal alternativa al coche, debemos tener infraestructura. Si lo que pretendemos es seguir siendo cuatro locos que se la juegan entre los coches, no.
Que cada cual pedalee por donde quiera, pero que pueda elegir entre la seguridad y tranquilidad y la adrenalina.

martes, 23 de noviembre de 2010

Falsos enemigos.

Ayer se conoció el fallo del Tribunal Supremo que permite la circulación de bicicletas por las aceras de Sevilla, según marcaba ya su normativa de movilidad.
Este es un tema muy polémico y controvertido en toda España. ¿Deberían circular las bicicletas por las aceras? Pues yo creo que depende.
La legislación general sobre movilidad lo prohíbe, pero son los ayuntamientos los que tienen la última palabra sobre los detalles de movilidad en las ciudades, cosa que no acabo de entender. ¿No sería más fácil una legislación nacional y, así, cuando cambias de ciudad de pedaleo, no tener que estudiarte las peculiaridades de cada sitio?
En Barcelona y en Sevilla si se puede circular por la acera y zonas peatonales, siempre y cuando midan más de 5 metros y no haya aglomeraciones. En Madrid y Ciudad Real no está permitido bajo ningún concepto, pero en Ciudad Real sí se puede circular por las, llamadas, calles de tráfico restringido y por los parques y jardines. Y así mil y una legislaciones diferentes.
Pero vuelvo al tema inicial: circular por la acera.
En los lugares de nuestra geografía en los que no existe infraestructura alguna para bicicletas, no está mal que se permita en determinadas condiciones y en determinados casos, no sólo para conservar la vida (que casos hay) sino para facilitar la movilidad en bicicleta; ir de A a B sin tener que dar la misma vuelta que los coches.
Ahora bien, siempre respetando los derechos de los peatones y dándoles total prioridad. Ésto existe, por ejemplo, en los Países Bajos y Bélgica, y eso que la infraestructura ciclista es masiva. Pero si les preguntamos a los peatones, todos se negarán a ello. Yo también soy peatón en el 80% de mis desplazamientos, y lo que me hace gracia de este tema es que, esos mismos que se niegan rotundamente a que las bicicletas puedan circular por determinadas zonas peatonales, toleren e incluso practiquen algo que tenemos que sufrir a diario:



Sí, esta es una calle peatonal de Ciudad Real. En su parte delimitada como acera están aparcados varios vehículos y en la mal delimitada como calzada (que debería ser para el bus y poco más), si no te apartas te aparto, ya que hay tráfico ilegal constantemente. Ésta es la hipocresía que no soporto. Si lo hace San Coche se tolera. Si se hace en bici no. Y no se debería hacer ni de una forma ni de otra. Pero la cosa no acaba ahí: motos aparcadas en las aceras, coches subidos a la acera forzando al peatón a bajar de ésta (eso el que pueda y no tenga movilidad limitada), coches obstruyendo los pasos de peatones o atravesados delante de un acceso a cochera. Y, en Ciudad Real, existe otro peligro aún mayor, las máquinas barredoras del ayuntamiento que, circulando por las aceras, o bien huyes de ellas o acabarás en la parte trasera entre hojas muertas y papeles.
No confundamos a los enemigos del peatón, que se puede convivir mucho mejor con las bicicletas que con los coches. Para quien no se lo termine de creer, que mire durante 5 minutos esta webcam en Haarlem, Holanda. Esto es convivencia.

Educación vial y respeto por y para todos.