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viernes, 1 de julio de 2011

Bicicletas públicas en los Países Bajos.


Holanda, el paraíso de la bicicleta urbana, es, en muchos sentidos, peculiar.
En un país en el que hay más bicicletas que habitantes, la implementación de un servicio público convencional de préstamo de bicicletas no tendría mucho sentido, a no ser para turistas y visitantes esporádicos, aunque la saturación en las grandes ciudades de los aparcamientos y la creciente escased de lugares donde dejar tu bici durante la noche, podrían recomendar la implementación de este sistema...
Aunque, de hecho, ya existe y es una forma estupenda, a la útil manera de promoción y uso de este vehículo por los neerlandeses.
En su muy buen sistema intermodal de transporte existía un vacío. El perfil normal del trabajador que tiene que desplazarse a diario era el siguiente: salgo de casa en mi bicicleta hasta la estación, cojo el tren hasta el centro de mi ciudad de trabajo y...
Y ese "y" es lo que cubre el preśtamo público de bicicletas. Se pretendía mejorar los desplazamientos desde las estaciones de ferrocarril hasta los centros de trabajo. Muchas personas utilizaban el transporte público, pero, además de caro, hay que esperar a los tranvías o autobuses, y echaban de menos tener una bicicleta en destino. De echo, algunos dejaban una segunda bicicleta allí.
O.V. (siglas de los ferrocarriles holandeses) pensó entonces en ofrecer un servicio de bicicleta pública para cubrir este vacío. Con una tarjeta de pago anual, los usuarios de los ferrocarriles pueden acceder al uso de una bicicleta en los dispensadores, tanto automáticos como manuales, situados en las estaciones del país. Su uso no es restrictivo en horas y, así, uno tiene la bicicleta durante toda su jornada de trabajo y la devuelve en las estación antes de realizar el viaje de vuelta a casa. Así, el mantenimiento de las bicicletas es mucho más efectivo y barato ya que, el 90%, regresan a su punto de origen. No hay estaciones intermedias en la ciudad.
Las bicicletas amarillas y azules, OV-Fiets, (pintadas igual que los trenes) se han hecho tan populares que, en los 3 años de funcionamiento del sistema han pasado de los 34.000 usuarios de 2008 a los 100.000 previstos este año y a los 1,1 millones de desplazamientos anuales.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Libertad de movimiento.

Cualquier españolito medio (a día de hoy yo también), prefiere el coche particular para ir de vacaciones o hacer una escapada turística. La libertad que te da el coche no te la puede ofrecer otro medio de transporte: salir a la hora que quieras, desplazarte a poblaciones cercanas, etc. ¿O no tiene por qué ser así?
Os voy a poner el ejemplo de Bélgica, para demostrar que esto puede hacer cambiar de opinión a muchas personas. De hecho, cuando salimos al extranjero, pocos echan de menos el coche propio.
Bélgica, presume de tener la mejor y mayor red ferroviaria de toda Europa, si no del mundo. Cada 15 minutos hay un tren que conecta las principales ciudades del país. Cuando sacas un billete, sólo especificas tu destino y el día del viaje. No tienes que estar atado a un horario concreto. Simplemente tomas el primer tren que llegue a tu destino, es decir, sales a la hora que quieres. Da lo mismo que ese tren llegue a Brujas o a Ostende, si pasa por tu destino, te sirve. Los trenes son relativamente rápidos y cómodos y, si pierdes uno, siempre hay otro, como el metro.
Un vez que llegas a tu destino, o bien has transportado tu propia bici en el tren o bien alquilas una en los numerosos puntos a tu alcance. Con ella, te mueves no sólo por los carriles bici de la ciudad que quieres visitar, sino que, utilizando la extensa red de carriles bici de país, vas sin problema a todas las localidades cercanas. Siempre tendrás un sitio donde aparcarla (no como el coche) y disfrutarás de tu recorrido.
Éste, como muchos otros, es uno de los ejemplos de que, con una buena red de transporte público más bicicleta, se puede ir de vacaciones y turismo ahorrando atascos, dinero, gasolina, aceite, ruedas, seguro... Y siempre, encontrar un aparcamiento.
Sólo falta que éste, nuestro país, evolucione. Está muy bien la Alta Velocidad para trayectos muy largos, pero hace falta una red agil de trayectos cortos.