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domingo, 14 de octubre de 2012

El movimiento ciclista.



Comentaba el otro día Manuel Viso, tras la reunión que mantuvimos en el Ayuntamiento de Miguelturra para diseñar un plan de movilidad no motorizada dentro de la localidad y en nuestra unión con Ciudad Real, que para conseguir logros como éstos no hay otra que la movilización social, porque uno no puede estar esperando que aparezca el político concienciado de turno (como en Londres) y haga las cosas por iniciativa propia.
Así que es muy importante sumarse a las campañas de promoción de la bicicleta que se realizan en las ciudades: paseos, bicifestaciones, masas críticas e incluso talleres.
Este tipo de actividades no sólo sirven para poner de manifiesto que estamos ahí, sino para algo mucho más importante que es dar confianza a los que aún tienen algún tipo de excusa para no usar la bicicleta en la ciudad. Sentirse arropado por un numeroso grupo de ciclistas tiene una adaptación cerebral muy positiva y consigue que, poco a poco, más y más gente se tire al barro de utilizarla como vehículo. Por tanto, los paseos urbanos, aunque puedan parecer algo que sólo fomenta el ocio y la sociabilidad con aquellos que comparten nuestras aficiones, consiguen un efecto muy positivo sobre aquellos del "me gustaría pero me da miedo". Y si encima el paseo es reivindicativo, amalgama aún más esas ganas de desplazarse en bicicleta, disparando el interruptor del subconsciente que abre el "es necesario y tenemos derecho".
Así que, la próxima vez que encuentres una excusa para no salir, aunque te gustaría, a pasear o al trabajo o a comprar en tu barrio en bicicleta, piensa que, si lo haces en coche, serás parte del problema y seguirás dando excusas a gente indecisa como tú. Sé parte de la solución. Comienza en actividades organizadas, únete a sus peticiones y sus anhelos, porque cuantos más seamos en las calles más seguro y menos contracultural será nuestro movimiento y convenceremos a más personas de que es bueno para todos. Existen muchos lobbies que luchan contra esta expansión de las bicicletas, que se gastan millones de euros en ello, pero la movilización social es una barrera difícil de contener.
Propón, participa y muévete... En bici, claro.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Pequeños consejos para pedalear por ciudad en invierno.

Continuando con la saga Pequeños consejos, tras pedalear hoy bajo lluvia intensa y atendiendo a la petición de, como dice él, el compañero del metal Hernán (que por cierto tiene un blog que me gusta mucho porque cuenta sus experiencias cotidianas con la bici, como decimos en mi tierra, a la pata la llana) voy a escribir unos consejillos sobre como pedalear con tiempo adverso.
Aunque pedalear en otoño/invierno, y aunque parezca mentira, tiene menos pecualiridades que en verano, hay diversas condiciones meteorológicas que lo hacen especial. Voy a detallarlas una a una.
- El frío. En principio, no debería ser algo especial distinto a pasarlo caminando por la ciudad: ropa de abrigo al gusto, unos guantes y, sobre todo para la galopante calvicie, algo que nos caliente las ideas, a gusto del consumidor. Si queréis ser más específicos, las camisetas térmicas, sobre todo a primeras horas de la mañana, cumplen muy bien su función al ir pegadas al cuerpo. Además, si sois orejones como yo o propensos a que se os queden heladas, las cintas orejeras vienen muy bien.
Cuando el frío es intenso y se producen heladas, hay que tener mucho cuidado con no circular por zonas de umbría, en las que no da el sol en todo el día, para evitar las placas de hielo que pueden hacernos resbalar. En estos días, es conveniente reducir la velocidad y tener ciudado en las curvas.
- La lluvia. Llevar un buen chubasquero que nos cubra hasta la parte superior de las piernas pero que permita la movilidad es imprescindible. Yo siempre llevo uno en las alforjas de la bici por si las nubes. Comprobad que el tipo de capucha no os limite demasiado la visiblidad lateral y que se adapte para que no se vuele con el viento. Otra herramienta muy útil en estos días son unas gafas con cristales transparentes: evitan que el agua se te meta en los ojos. Yo las llevo todo el año cuando no hay sol, para evitar insectos, polvo o cualquier otra. Para rizar el rizo, existen polainas impermeables para las perneras que evitan que nos mojemos las pantorrilas.
Imprescindible a nivel de máquina son los guardabarros. Evitarán que parezca que vienes de una prueba de ciclocross. Los frenos con la lluvia son mucho menos efectivos. Procura dar toques más cortos y seguidos en las manetas, para ir secando la llanta y frenar mejor.
En cuanto a la calzada, reducid un poco la velocidad (aunque estéis deseando llegar a un sitio seco), evitad, sobre todo en otoño, las zonas con muchas hojas caídas, cuanto menos charcos mejor y algo bastante peligroso: procurad pasar por el asfalto y no por la pintura cuando haya marcas viales, sobre todo en los pasos de peatones. Aunque se utilizan pinturas antideslizantes estas te pueden hacer resbalar.
Un tipo de lluvia, digamos, más agresivo, es la nieve. Por aquí la vemos poco, cada 4 o 5 años, y en poca cantidad. Creo que extremando todas las precauciones anteriores se puede disfrutar de un paseo blanco (tengo que probarlo la próxima vez).
- El viento. Es quizá el meteoro que más odio porque, no sé si a vosotros os tiene tanta manía como a mí, pero si por la mañana lo llevo de cara, al mediodía, en dirección contraria, ¡también! Para sortear ese desagradable soplido que frena la bici y te fuerza a agachar la cabeza y consumir toda tu energía, procurad llevar la ropa de abrigo abrochada. El efecto vela es algo que tenemos que evitar. Las gafas transparentes que he mencionado antes también son muy útiles, para no acabar con un arenero en los ojos. Si el viento es lateral, cuidado con las ráfagas de los amables automovilistas que nos pasan a escasos centímetros.
- La niebla. Peliagudo tema. Yo recomendaría no pedalear con niebla intensa. El año pasado fui al trabajo tres días con niebla, no muy cerrada, y en mi opinión, lo que se debe hacer es parecer una verbena: ropa reflectante, luces potentes auxiliares (en la cabeza o cuerpo), bandas reflectantes en el pantalón, en fin, todo lo que se os ocurra. Por lo general, en las calles residenciales no hay demasiado problema, pero en las avenidas y sobre todo como en mi caso, en carreteras, es de lo más peligroso. Si una bici de por sí se ve poco, con niebla somos invisibles.

Y, concluyendo, como normas generales, sigo insistiendo en que una iluminación correcta es imprescindible. Las condiciones meteorológicas adversas disminuyen todavía más la visibilidad y sigo viendo demasiada gente sin luces. Revisad la presión de los neumáticos y el dibujo, la lubricación de las partes mecánicas y el estado de las pastillas de freno (parezco la DGT).
Pero pedalead todos los días. El otoño es precioso, la lluvia revitaliza, el viento... sopla y la nieve debe ser toda una experiencia. Millones de centro/norte europeos no pueden estar equivocados.

domingo, 21 de agosto de 2011

Pedales con catadióptricos: el salvavidas.

Hoy os quiero contar una historia que viví ayer.
Fui al maravilloso pero saturado de gente Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, ese vergel de agua en el medio de la árida Mancha. Para quien no lo conozca, situadas entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, lo recomiendo encarecidamente, pero procurad ir a partir del mes de Septiembre. Menos gente y más paz.
Pues bien. La carretera que transcurre por el parque es, en algunos tramos, casi insuficiente para que se crucen dos coches. Aún así, había bastantes personas circulando en bicicleta, sorteando a las decenas de peatones que caminaban por los márgenes del asfalto y entre los cientos de coches que pululan arriba y abajo durante todo el día.
Cuando regresamos a casa, a eso de las 10 de la noche, nos cruzamos con un grupo de unos cuatro inconscientes ciclistas, niños incluídos, que, singún tipo de iluminación, circulaban en plena oscuridad por la carretera y que solamente gracias a los catadióptricos de los pedales pude ver. Gracias a que coincidimos en uno de los cortos tramos rectos (la carretera se extiende sinuosa entre las lagunas). Si llega a ser en una de las abundantes curvas sin visiblidad hubiese sido bastante más difícil verlos. La gente no es consciente de lo importante que es la iluminación en cualquier vehículo, aparte de obligatoria. No merece la pena jugarte la vida por unos cuantos cochinos euros. No hace falta una iluminación extrema, pero sí la suficiente para ser visto.
Pero volviendo al título de la entrada. Parece increible, aunque ya lo había comprobado en otras ocasiones, lo efectivos que son los reflectantes de los pedales. Más incluso que el trasero. No sólo dan un brillo especial en las oscuridad sino que, al balancearse con el pedaleo, ya advierten de que lo que se aproxima es una bici.
Poned luces, ¡pero ya! y, si nos los tenéis, cambiad los pedales por unos con catadióptricos. Os pueden ayudar a salvar la vida.

miércoles, 29 de junio de 2011

Pequeños consejos para pedalear por ciudad en verano.

Unos consejillos generales, que sirven también perfectamente para ir andando, pero con la peculiaridad de que, prácticamente, no te puedes salir de la calzada.
Lo primero hidratación. Este punto es obvio, pero lleva un consejo adicional: bebe antes de tener sed, porque una vez la tengas es ya muy difícil rehidratar. Bebe agua antes de comenzar el desplazamiento y cuantas veces necesites. Un bidón de agua en la bici no será muy chic para los puristas, pero es muy útil.
Protégete los ojos. Todavía veo a mucha gente en bici sin gafas de sol. No sólo evitan los perniciosos rayos UVA sobre la córnea sino que nos protegen de los cambios bruscos de luz al salir de una bocacalle en sombra a otra con sol, siendo un elemento de seguridad ante deslumbramientos. Además, es muy recomendable que las gafas sean irrompibles ya que, ante un percance, los cristales o montura pueden causarnos heridas.
Procura pedalear por lugares de sombra. Esto, al tener que circular por la calzada, es muchas veces imposible pero si, como en Ciudad Real, puedes pedalear por parques, utilízalos aunque varíes un poco tu ruta.
Protégete la cabeza, bien con casco, si eres de los que lo usa, o con una gorra con visera que se sujete lo suficiente como para no perderla. Si además eres de los que suda mucho, como el menda, la gorra retendrá el sudor y no acabará cayéndote por los ojos.
Lleva ropa holgada y fresca. La bicicleta provoca un efecto ventilador sobre el cuerpo, que hace que el aire circule por la ropa ancha. Si es necesario, al ir al trabajo, lleva una camiseta en la bici y otra para el resto del día (tus compañeros te lo agradecerán, je, je).
Sepárate de los coches lo más que puedas. El motor y el tubo de escape son, como todos sabemos y sufrimos a nivel global, un radiador a plena potencia. El recalentamiento de la atmósfera  empieza ahí, a ras de suelo, y por mucho que tú lo absorbas no vas a evitar el Calentamiento Global.
Y, como último consejo, sigue el nombre y la filosofía de este blog: Bici Lenta. En verano, más que nunca, las prisas no son buenas. Disfruta de tu recorrido, siempre que el tráfico te lo permita, claro, y deja la velocidad para los vehículos a motor.

jueves, 31 de marzo de 2011

Consejos, desde mi experiencia, para circular en bici por ciudad.

Existen dos normas principales, que podéis encontrar plasmadas en muchas webs y blogs, que son el sentido común y la conducción defensiva (que no ofensiva) para circular en bicicleta.
Hoy os quiero hablar desde mi experiencia concreta de algunos trucos para que los desplazamientos sean más seguros y placenteros, partiendo de la base de que, por donde yo me muevo, no existe ni un sólo metro de infraestructura adaptada, ya sea buena o mala.
Mi primer consejo es el siguiente: antes de lanzarte al barro coge un poco de soltura en la conducción en vías urbanas. Es muy distinto dar un paseo por el campo con una bici de montaña que contender con todo tipo de automovilistas. Hay momentos en los que puedes ir relajado, otros en los que hay que ir más rápido y otros muchos en los que tienes que ponerte en tu lugar. Por eso es muy recomendable coger costumbre en días con poco tráfico y por calles tranquilas.
Otra cosa muy importante es planear tu ruta con antelación. Diséñala, aunque des un poco de rodeo, por zonas tranquilas, calles secundarias y lugares más cómodos para tu tipo de pedaleo. Aquí en Ciudad Real, como la Ordenanza Municipal de Movilidad permite a las bicicletas circular por parques y jardines, así como por las calles de tráfico restringido, es muy útil incluir estas zonas en tus ruta de desplazamiento. Pero aquí sí que debe imperar el sentido común. Ten en cuenta que estás contendiendo con los más débiles, los peatones y con los que más nos odian (unas veces con razón y muchas veces por mera pérdida de privilegios). Olvidando la normativa a rajatabla (distancias, velocidad en estas zonas, etc.) hay que respetar su total prioridad, no pasar pegado a ellos o a gran velocidad (incluso a mi han estado a punto de atropellarme con una bici), no acceder a estas zonas cuando estén muy llenas y, recuerda, si te tienes que bajar de la bici e ir caminando con ella, hazlo, es una de nuestras ventajas sobre los coches.
Cumple las normas de tráfico. He podido comprobar que cuanto más respetuoso eres con estas normas, más te respetan los automovilistas. Es normal. A todos nos cabrea ver al típico pirulero en coche, entonces, ¿por qué iba a ser distinto en bici? Aprovéchate de las ventajas de la bici, pero no abuses de ellas.


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 Párate en los semáforos, aunque circules por el arcén. Las normas son para todos.

Y aquí entramos ya en el campo de la denominada conducción defensiva.
La conducción defensiva se aplica a todos los ámbitos de la circulación, no sólo a las bicicletas, y su definición, en pocas palabras, sería un 50% de sentido común y otro 50% de instinto de supervivencia.
Nunca, y repito, nunca, circules pegado a coches aparcados, bordillos, quitamiedos, etc. Esta actitud, muy utilizada por personas inseguras en la bici y con poca experiencia, es de lo peor que se puede hacer, sólo superado por apartarse entre vehículos estacionados y dejar pasar al coche que llevamos detrás. Esta actitud, aunque a priori pudiera parecer la más adecuada, lo que único que puede provocarnos es un accidente: un portazo de uno de los vehículos aparcados o quedar encajonados y no poder volver a salir. Estás en tu total derecho a circular por la calzada como cualquier vehículo. Si el de detrás tiene prisa, que se aguante. Además, con la nueva ley de circulación a 30 km/h. en ciudades tenemos prioridad sobre los coches.


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No te pegues a los guardarrailes, aunque haya arcén.

Lo único que provoca este comportamiento es envalentonar al conductor de detrás, haciendo que intente adelantarnos sin respetar la distancia de seguridad y poniendo en peligro nuestra vida, pudiéndonos acorralar y que lleguemos a chocar contra el bordillo o una valla. Ponte en tu sitio, sin chulerías, pero defendiendo tus derechos. Al final, por experiencia, ceden y reducen la velocidad.
Otro lugar en el que es muy común que te intenten meter el morro es en las rotondas y cruces. Cuando llegues a uno de estos lugares, sitúate en el centro de la calzada, así frustrarás todo intento y no te encontrarás saliendo del ceda el paso con un coche en paralelo. Así mismo, cuando tengas una incorporación a la vía por la que circulas, no te pegues a la bocacalle que se incorpora. Alguien podría sacar el morro demasiado y golpearte.
Ten cuidado con los peatones, son los que menos respetan las normas a la hora de cruzar o circular por en medio de la calzada y, además, todos estamos acostumbrados a saber si viene un vehículo de oído y las bicicletas no contaminamos acusticamente, vamos, que no se nos oye llegar. Lleva siempre timbre, por otro lado obligatorio, y advierte a los peatones de tu presencia. A mí ya me ha salvado varias veces de situaciones comprometidas.
Por último, unos consejos sobre las bicicletas. Yo he transformado mi bicicleta de carretera en una urbana. La posición erguida, además de buena para la espalda, en ciudad, es muy importante, ya que te permite una mejor visión de todo lo que te rodea y que, recíprocamente, te vean mejor. En España hay mucha bici de montaña. Sirve sin problemas para circular por ciudad, pero no es lo más recomendable. Si tienes una, procura colocar el manillar en su posición más elevada. La aerodinámica y el centro de gravedad frontal no son tan importantes como la seguridad en la urbe.
Utiliza siempre luces por la noche, mejor si te permiten ver además de ser visto. Piensa que es sólo por ti, si no, serás prácticamente invisible al resto de usuarios de la vía.
Realiza un mantenimiento regular del estado de la bicicleta. Ésta no es un juguete, debe estar en perfecto estado para circular. No es que así sea más bonita, unos frenos desgastados o mal ajustados, una cadena que se sale de los piñones unos pedales que se escurren o no giran bien, etc, pueden provocarnos un accidente. Son cuatro cosas que podemos revisar nosotros mismos y, con un poquito de maña, reparar sin acudir a un taller.
Seguro que se me quedan varias cosas en el tintero. Quedo a vuestra disposición para cualquier duda.